Fotografiar a extraños en la calle

Callejera

Me pregunté varias veces sobre la ética y legalidad de publicar fotos de personas sacadas en la calle sin ningún consentimiento (debo decir que me encanta sacar esas fotos). Esto me lo pregunté hace unos años cuando me dediqué a capturar con una cámara pocket el recorrido de mi casa al trabajo. Parte de ese registro quedó en un álbum en Flickr. La técnica que usé cuando el fotografiado/a se daba cuenta de mi intromisión, era mirar detrás de él o ella, como si ellos no entraran en la foto que estaba tomando. Resultó. Algunos me sonreían y levantaban el pulgar en plan buena onda. Pero nunca tuve una queja o situación extraña. A pesar de todo esto, la situación es algo incómoda para quien saca las fotos.

Ahora me encuentro con este artículo, The Ethics of Photographing Random Strangers on the Street, donde profundizan sobre el tema. Habla de algunas cuestiones técnicas, pero pone en claro cosas como:

  • No utilizar esas fotografías para uso comercial.
  • Sí para uso editorial.
  • Si alguien te dice que no, es NO.
  • Consultar por el uso del trípode según la ciudad donde te encuentres.
  • En algunos países es más sensible el tema, informarse antes…

Si tienen algo más de data sobre el tema, cualquiera sea el país en donde vivan, por favor avisen. Creo que hay muchos grises. Se me ocurre, por ejemplo, qué pasa cuando las publicás en un sitio como Flickr (tal como les contaba), o en Instagram o alguno de ellos.

Publicado por

Nicolás Píccoli

Periodista. Leo, aprendo y hago cosas en Internet. Llámeme Licenciado. Soy @sic

4 comentarios sobre “Fotografiar a extraños en la calle”

  1. Reflexioné sobre lo mismo en este asunto. Me gusta fotografiar los ambientes donde la gente se mueve con total naturalidad, pero a su vez entiendo que puede causar molestia formar parte de una secuencia fotográfica de un desconocido.
    Hice un proyecto fotográfico sin fines comerciales, y algunas de las fotos las muestro en este espacio de Tumblr. http://gentepublica.tumblr.com/

  2. Hace dos semanas me compré una Nikon P510. Y puedo asegurar que es horrible enfrentarse a situaciones verdaderas, de las que uno, sin haberlo pensado antes va a tener que sortear en la calle si quiere desenfundar y dispararle a lo que le venga en gana.
    La primera vez que me paró la policía por la calle fue por sacarle fotos a los árboles (según dijo el oficial había problemas por la tala indiscriminada de árboles -y como se ve que tienen las manos manchadas de mierda no quieren comprometerse en una demanda-) y la segunda por sacar fotos en una plaza semi abultada de hombres mayores jugando al ajedréz. Creánme que la segunda vez, hoy mismo, que me paró la policía fue de terror. Me hizo mostrarle todas las fotos que había sacado; como también vaciar mi bolso; y tratarme de una manera repugnante amenazándome que si le mentía en algo me iba a golpear hasta que le diga la verdad de qué por qué estaba sacando fotos. Creánme que me sucedió a las 16.30hs en una plaza pública repleta de personas, árboles, perros, palomas y rejas. Las dos veces se me acercaron preguntándome si era periodista o si trabajaba para algún medio.
    Ahora que pasaron unas de lo sucedido me estoy informando que las cosas no son tan lindas para la gente que ama la fotografía. Y me hace pensar en la poca libertad que tenemos los aficionados.
    Pienso que la fotografía son los ojos impresos de la mirada, y que qué importa a quién le saque o no una maldita foto?
    La gente se incomoda con cámara y sin cámara, viven enredados de mucha ignorancia y piensan que un estudiante de fotografía se fija en si salieron lindos/as o para reírse, o para hacerse una paja. Y es increíble!
    Hoy cuando mostraba mis fotos al oficial y le explicaba, pensaba al mismo tiempo, “es como hablar con un burro”. Pero seguí hablándole para hacerlo sentir más burro -y por amenazarme el muy cobarde-; del diagragma, de la velocidad de obturación, de la composición monocromática, y le hablé hasta de los puntos de fuga.
    En fin, la situación para los aficionados no es fácil, pero ya nos encontraremos un hueco por dónde hacer nuestro arte. Y no se trata de respeto, o de no respetar, la gente que hace fotografía respeta tanto a la gente que de ellas hace arte.

    1. Andrés, terrible lo que contás. En teoría no debería revisarte así un policía. Habría que consultarlo con algún abogado, pero es muyyyy raro… algo tendrá que esconder que no quiere ser fotografiado…

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