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	<title>Comentarios en: Stop the Presses: un documental sobre el futuro de la prensa impresa</title>
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	<description>Medios Sociales, Contenidos, Periodismo</description>
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		<title>Por: Pablo</title>
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		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Apr 2008 04:36:13 +0000</pubDate>
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		<description>No, no creo que los diarios dejen de imprimirse... pueden adaptarse, cambiar la frecuencia de salida, transformar o variar su contenido; todo lo que quieran. Pero soñar con la extinción definitiva me parece un capricho nostálgico propio de algunos tecnófobos. Los lectores no sólo compran el diario para leerlo; también lo compran para elegir dónde leerlo, cómo leerlo, con quién leerlo, a quién comentárselo... sin mencionar las infinitas funcionalidades de un elemento que podemos llevar prácticamente a cualquier lugar, guardar en cualquier lado, leer donde nos plazca e incluso subrayar, quemar, recortar, llevar a la cama, doblar dentro de una mochila y compartir entre varios lectores.
Desde la invención de los pergaminos y los códex, el formato impreso casi no ha sufrido modificaciones. No creo que desaparezca el diario impreso y tampoco pienso que desaparezca el libro, porque la esencia misma que muchas veces lleva a su consumo está afincada precisamente en el folclore que representa el modo insustituible con el que los individuos se involucran con él; el elemento en sí, su utilidad específica, su funcionalidad intrínseca. Un tipo que siente la necesidad de tener un periódico entre sus manos está atravesado por razones que van más allá de estar informado.
Por otra parte, no creo en el supuesto viraje de los medios y las noticias hacia Internet. Pienso que esta es una idea errónea. Lo que sí observo en Internet es una profusión cada vez mayor de contenido estrictamente ligado al mundo del entretenimiento; sin ir más lejos, lo que los medios-vedettes muestran en la red siempre es su parcialidad más atractiva; sus titulares más notorios, sus video-reportajes, los asuntos más escandalosos, la información ligada al mundo del entretenimiento, las catástrofes y las infinitas variantes del quehacer deportivo. 
Tal vez no haya que preguntarse si los medios cambian el papel por la red; a mi parecer, los cambios más notorios e indiscutibles de la prensa dentro de las sociedades occidentales están centrados en sus funciones y objetivos. Para decirlo en pocas palabras, el problema no es tanto su forma, sino en su contenido.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No, no creo que los diarios dejen de imprimirse&#8230; pueden adaptarse, cambiar la frecuencia de salida, transformar o variar su contenido; todo lo que quieran. Pero soñar con la extinción definitiva me parece un capricho nostálgico propio de algunos tecnófobos. Los lectores no sólo compran el diario para leerlo; también lo compran para elegir dónde leerlo, cómo leerlo, con quién leerlo, a quién comentárselo&#8230; sin mencionar las infinitas funcionalidades de un elemento que podemos llevar prácticamente a cualquier lugar, guardar en cualquier lado, leer donde nos plazca e incluso subrayar, quemar, recortar, llevar a la cama, doblar dentro de una mochila y compartir entre varios lectores.<br />
Desde la invención de los pergaminos y los códex, el formato impreso casi no ha sufrido modificaciones. No creo que desaparezca el diario impreso y tampoco pienso que desaparezca el libro, porque la esencia misma que muchas veces lleva a su consumo está afincada precisamente en el folclore que representa el modo insustituible con el que los individuos se involucran con él; el elemento en sí, su utilidad específica, su funcionalidad intrínseca. Un tipo que siente la necesidad de tener un periódico entre sus manos está atravesado por razones que van más allá de estar informado.<br />
Por otra parte, no creo en el supuesto viraje de los medios y las noticias hacia Internet. Pienso que esta es una idea errónea. Lo que sí observo en Internet es una profusión cada vez mayor de contenido estrictamente ligado al mundo del entretenimiento; sin ir más lejos, lo que los medios-vedettes muestran en la red siempre es su parcialidad más atractiva; sus titulares más notorios, sus video-reportajes, los asuntos más escandalosos, la información ligada al mundo del entretenimiento, las catástrofes y las infinitas variantes del quehacer deportivo.<br />
Tal vez no haya que preguntarse si los medios cambian el papel por la red; a mi parecer, los cambios más notorios e indiscutibles de la prensa dentro de las sociedades occidentales están centrados en sus funciones y objetivos. Para decirlo en pocas palabras, el problema no es tanto su forma, sino en su contenido.</p>
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