Ode To LA

Ariel Valeri, un amigo de la casa, se fue a Los Angeles a cubrir los premios MTV Latinoamérica, vió a Morrissey a menos de 3 metros y volvió feliz. Tanto que trajo un manojo de Polaroids y unas cuantas palabras para compartir con nosotros. Vean.

los-angeles-11

De movida lo sabía, o al menos eso suponía. Las ciudades legendarias (me imagino que no son las que se conocen por postales) la tienen ganada antes de que uno sea un digno visitante. No deberíamos necesitar visa para ingresar a Los Angeles, sí una invitación de cualquier freak que pulule por Sunste Strip un viernes a la noche.

Sí en New York el taxista debe dejar sus datos en el aeropuerto (ay Guliani) en Los Angeles el taxista será sordo, podrá llegar a quedarse dormido en pleno stop y escuchará 50 Cent al taco. Se sabe, una ciudad sin peatones, con grandes autopistas y calles que por ejemplo se llaman Buddy Holly (yo transitaba la John Coltrane bastante a menudo) o Bob Marley.

Y después las ilusiones que uno lleva: encontrar un dinner y su reglamentario ketchup Heinz, un laundry 24 horas (no importa si lo que se tiene para lavar es dinero sucio), un fumadero de algo, y una disquería, la disquería: Amoeba. En Sunset Strip, en Hollywood. Fueron tres horas, previamente de ahuyentar a mis amigos turistas: “miren que yo acá me quedo…sigan”.

El empleado lo sabía, era mi primera vez, por eso unos stikers, un par de pins y a cobrar: Big Star, Alice Cooper, Stereolab, Miho Hatori, Richard Swift, Morrissey, Eveything but the Girl, Al Green, Can, 60 dólares y a salir de allí. Luego un par de Leví´s a 4 dólares y Los Angeles que muestra su costado más amable, si es que una pandilla no decide quedarse con tus compras. Nah, no van por tan poco, van por mucho más.

Se puede rentar un carro, 30 dólares (más seguros) y pegarse una vuelta por Beverly Hills, no sé, ¿impacta? Algo, pero un turista en la esquina de Chanet y Bulgari se siente extraño y decide empinar la trompa del Mazda 3 hacia Santa Mónica. GPS (Dios) y 20 minutos de carretera colmada y ordenada, ja, ordenada. La Santa ofrece buenos almuerzos de sea food por 15 dólares y buenos souvenirs: chicas en rollers, bluseros y góspel de cotillón. Están bien, lo hacen ahí, un hot dog y a seguir.

Por mí la mansión Playboy puede obviarse, preferiría Amoeba una vez más, pero no manejo y mi carnet es patagónico. Ni voz, ni voto , sigo aceptando ofertas. Hollywood BL, donde ningún imitador imita bien, salvo Spiderman que gana por estar encubierto. Pero errarle a Slash! A Marilyn! Sí, se puede estar lejos del original aunque esto sea Hollywood.

Un slice de pizza, 3 dólares, ojo, grosas, garpan para tirar con harina en la panza y caminar por Sunset otra vez. Esa calle tiene al Rainbow, donde Lemmy es abonado y el Hair Metal no murió. Ahí entendes Motley Crüe y Poison pero suena Green Day (algo anda mal hasta en el Rainbow loco). Con bolsas en los ojos, a dormir, a descansar porque LA descansa desde las 2 AM. Al otro día todo de vuelta, Amoeba, Sunset (no more Beverly Ricos) y algún llavero de Elvis.

Gracias por la visa señora mala onda, gracias a usted, gracias totales.

los-angeles5

los-angeles-12

los-angeles-10

los-angeles-9

los-angeles-8

los-angeles-7

los-angeles-6

los-angeles-4

los-angeles-3

los-angeles-2

los-angeles-1

Publicado por

Nicolás Píccoli

Periodista. Leo, aprendo y hago cosas en Internet. Llámeme Licenciado. Soy @sic

4 comentarios sobre “Ode To LA”

  1. Pingback: Nicolás Píccoli
  2. Pingback: sicrono

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *