Scriba: el pulso de la letra

Desde que dejamos la lapicera y el papel para escribir cartas perdimos el alma implícita que deja el escriba en su redacción. Casi como el tono de voz del hablante, en el papel se pueden percibir intenciones, prolijidades, descuidos y hasta entusiasmos. Todo por la desprolijidad misma de la fricción de los elementos.

Scriba intenta recuperar aquella extraña sensación. Una genial y a la vez triste aplicación que “reproduce el ritual de escribir una carta personal”, con los defectos propios de la escritura. Líneas torcidas, tachaduras… cualquier ‘error’ inevitable que la palabra escrita a mano puede tener, es reproducida por este programa que aun no está disponible:

Vía: Un prolijo post de unos y ceros de Microsiervos.

Publicado por

Nicolás Píccoli

Periodista. Leo, aprendo y hago cosas en Internet. Llámeme Licenciado. Soy @sic

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