The Newsroom

A The Newsroom había que verla por varias razones. Primero por Aaron Sorkin. Segundo porque la temática de la serie involucraba el detrás de escena de un noticiero de gran audiencia de la televisión norteamericana. Además el trailer que se publicó para promocionar su lanzamiento era prometedor: su protagonista, una estrella del periodismo, estalla en plena conferencia con una dura crítica a la política estadounidense, corriéndose de cualquier declaración polite y enmudeciendo a la audiencia. Lo que vemos es un hombre en crisis que pone en riesgo su reputación.

Anoche se emitió el quinto capitulo de la serie de HBO. Pero su debut hace tres semanas no pudo ser mejor: 2.1 millones de espectadores, casi lo mismo que logró The Game of Thrones o True Blood en 2008.

Las críticas no fueron del todo buenas. Hay cierto clima idílico y utópico en la redacción que armó Sorkin. Una lucha por contar “la verdad” a la audiencia contra “los poderes” políticos y económicos que se lo impiden.

El comienzo del tercer capítulo lo explicita muy bien con una editorial que el personaje de Jeff Daniels, conductor de “News Night”, realiza al comenzar el noticiero. Un pedido de disculpas y un mea culpa por los errores éticos cometidos en otras épocas.

Dejo la traducción a continuación. Puede que sea un ALERTA SPOILER, aunque no revela mucho de la trama. Ustedes deciden si lo leen o no.

Esto es News Night y ese ha sido un fragmento de la declaración de Richard Clarke, exjefe de Contraterrorismo del presidente George W. Bush, ante el Congreso el 24 de marzo de 2004.

A los americanos les gustó ese momento. A mí me gustó ese momento. Los adultos deberían reconocer sus fallos. Y por eso empiezo este informativo uniéndome al señor Clarke en su disculpa hacia el pueblo americano por nuestro fracaso. El fracaso de este programa durante el tiempo en que estuvo a mi cargo en informar y educar con éxito al electorado americano.

Déjenme ser claro, no me disculpo de parte de todos los periodistas de televisión, ni todos los periodistas de televisión tienen que disculparse. Hablo por mí mismo. Fui cómplice de la lenta, repetida, inadvertida y no corregida desastrosa cadena de fallos que nos han traído aquí hoy.

Soy uno de los líderes de una industria que manipuló resultados electorales, promocionó el miedo al terrorismo, promovió la controversia y no informó de los enormes cambios en nuestro país. Del colapso del sistema financiero a la verdad sobre nuestra fortaleza, pasando por los peligros a los que de verdad nos enfrentamos.

Soy uno de los líderes de una industria que dirigió su atención con la habilidad de Harry Houdini mientras enviaba a cientos de miles de nuestros jóvenes más valientes a la guerra sin la debida diligencia.

La razón de nuestro fracaso no es un misterio. Lo apostamos todo a las audiencias. En la infancia de los medios de comunicación, el Colón y el Magallanes del periodismo de televisión, William Paley y David Sarnoff, fueron a Washington para hacer un trato con el Congreso. El Congreso permitiría a las cadenas emergentes usar libremente las ondas pagadas con dinero del contribuyente a cambio de un servicio público. Ese servicio público sería que usarían una hora del tiempo de emisión cada noche para información televisada, lo que ahora llamamos las noticias de la noche.
El Congreso, que no pudo prever la enorme capacidad que tendría la televisión de unir a consumidores y anunciantes, no incluyó en su trato el requisito que habría cambiado nuestro discurrir nacional indiscutiblemente para mejor. El Congreso se olvidó de añadir que bajo ninguna circunstancia se permitiría la publicidad de pago durante los informativos. Olvidaron decir que el contribuyente te cedería las ondas gratis y 23 horas al día sacarías provecho pero una hora cada noche trabajas para nosotros.

Y ahora esos informativos, presentados a través de la historia por periodistas honestos con nombres como Murrow, Reasoner, Huntley, Brinkley, Buckley, Cronkite, Rather, Russert… ahora tienen que competir con lo que a mí me gusta. Un presentador que está en el mismo negocio que los productores de Jersey Shore. Y ese negocio nos iba bien, pero News Night lo abandona ahora mismo.

Podrá sorprenderles que algunos de los mejores periodistas de EEUU están trabajando ahora mismo, mentes excepcionales con años de experiencia y un ansia inamovible de contar noticias. Pero esas voces son una pequeña minoría ahora y no tienen ni una oportunidad contra el circo cuando el circo llega a la ciudad. Están sobrepasados. Abandono el circo y los chaqueteros. Me voy con los tíos a los que están destrozando.

Me conmueve que sigan pensando que pueden ganar y espero que puedan enseñarme un par de cosas.

A partir de este momento, decidiremos qué emitimos y cómo se lo mostramos basándonos en la pura verdad de que no hay nada más importante en una democracia que un electorado bien informado. Nos esforzaremos en poner la información en un contexto más amplio porque sabemos que muy pocas noticias aparecen cuando se cruzan en nuestro camino.

Seremos los campeones de los hechos y el enemigo mortal de las indirectas, la especulación, la exageración y los sinsentidos. No somos camareros
que les sirven historias que ustedes piden justo como las quieren. Tampoco somos ordenadores que dan solo los hechos porque la información solo es útil en el contexto de la humanidad. No me esforzaré en enmascarar mis opiniones personales.

Me esforzaré en mostrarles opiniones informadas distintas de la mía. Puede preguntarse quiénes somos para tomar esas decisiones.

Somos Mackenzie McHale y yo mismo. La señorita McHale es nuestra productora ejecutiva. Ella coordina a más de 100 periodistas, productores, analistas y técnicos, y sus credenciales son fácilmente accesibles. Yo soy el editor de News Night y tomo la decisión final en todo lo que se ve
y oye en este programa.

¿Quiénes somos para tomar estas decisiones? Somos la élite de los medios de comunicación.

Volvemos ahora mismo con las noticias.

Publicado por

Nicolás Píccoli

Periodista. Leo, aprendo y hago cosas en Internet. Llámeme Licenciado. Soy @sic

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